Recuento de comprimidos en la farmacia de un hospital público en Tailandia.
El 3 de marzo de 2009, se realizó un recuento de comprimidos en la farmacia del Hospital Público de Nawa, en Tailandia. Foto ilustrativa de la dispensación de medicamentos; no se trata de una instalación malasia ni del programa piloto de compra regional propuesto. Fuente: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Small_device_to_count_pills_manually.JPG Licencia: https://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0/ Miniatura de Wikimedia utilizada.

Malasia propuso un programa piloto regional de compras mancomunadas de medicamentos esenciales, una iniciativa que permitiría a los sistemas de salud de la región explorar adquisiciones conjuntas, aunque todavía están por definir los productos, la financiación y el esquema operativo.

La propuesta surgió durante una mesa redonda ministerial de la reunión del Comité Regional de la OMS para el Pacífico Occidental, celebrada en Manila. Malasia sugirió comenzar con un pequeño número de medicamentos para los cuales los países tienen necesidades comunes, según informó la OMS el 21 de octubre.

Islas Marshall y Papúa Nueva Guinea se ofrecieron como sitios piloto, mientras que Palaos, Samoa, Tonga y Tuvalu también expresaron su respaldo. Los participantes se inclinaron por una cooperación voluntaria, liderada por los países y complementaria de los sistemas nacionales.

Las conversaciones fueron exploratorias. El anuncio no establece que ya esté funcionando un mecanismo de compra, que se hayan adjudicado contratos o que los pacientes malasios vayan a recibir un medicamento específico a un precio más bajo.

La distinción es importante porque combinar la demanda constituye apenas un primer paso. El impacto sobre el acceso dependerá de las decisiones posteriores y de resultados medibles en materia de suministro, calidad y asequibilidad.

Qué hace que un medicamento sea esencial

La Lista Modelo de Medicamentos Esenciales de la OMS de 2025 define esta categoría a partir de las necesidades prioritarias de salud. La selección tiene en cuenta la prevalencia de las enfermedades, su relevancia para la salud pública, la evidencia sobre seguridad y eficacia, y la relación costo-efectividad comparada.

El objetivo es que un medicamento esté disponible en un sistema de salud que funcione cuando se necesite, en formas farmacéuticas adecuadas, con calidad garantizada y a un precio asequible. Por eso, el término describe un proceso de selección en salud pública, no una promesa sobre el precio de cada producto que se venda en una farmacia.

La lista modelo se actualiza cada dos años y sirve de guía para que los países o las autoridades regionales adapten sus listas nacionales a las prioridades locales y a las recomendaciones de tratamiento. La OMS señala que una lista limitada y cuidadosamente seleccionada puede agilizar la compra y la distribución, además de respaldar una prescripción adecuada.

Malasia cuenta con su propia Lista Nacional de Medicamentos Esenciales de 2025, registrada en el repositorio de la OMS como la séptima edición. Ese documento nacional y la propuesta del programa piloto regional son instrumentos distintos; la existencia de una lista no significa que todos sus productos hayan sido seleccionados para una compra conjunta.

La compra conjunta exige más que un pedido grande

La guía de la OMS sobre compras mancomunadas explica que sus ventajas previstas incluyen un mayor poder de negociación y el intercambio de conocimientos especializados, carga de trabajo y otros recursos. También identifica la necesidad de armonizar los procesos jurídicos, regulatorios y de política pública entre los compradores participantes.

Sus recomendaciones están sujetas a condiciones. Se requieren procesos de contratación transparentes y una gobernanza sólida, mientras que la financiación debe ser sostenible, predecible y oportuna. La OMS también recomienda combinar las compras mancomunadas con medidas como las licitaciones y la negociación.

La guía pide a los responsables de formular políticas que identifiquen los beneficios económicos y no económicos antes de comenzar. Estos pueden incluir disponibilidad, calidad, eficiencia administrativa, mejores pronósticos y capacidades técnicas compartidas. También es necesario conocer la información pertinente sobre patentes, los requisitos de aseguramiento de la calidad y los mecanismos de financiación.

Esas condiciones ofrecen un marco para evaluar un futuro programa piloto. Un menor precio unitario cotizado sería un indicador útil, pero las entregas confiables y la disponibilidad de productos adecuados serían asuntos distintos. Los países participantes necesitarían suficiente información operativa para determinar si el acuerdo responde a sus necesidades.

La calidad sigue siendo una salvaguarda independiente

La política de la OMS sobre aseguramiento de la calidad en las adquisiciones, publicada en 2021, establece principios para las propias compras de la organización, incluidos criterios transparentes para seleccionar fuentes y proveedores. También busca armonizar, cuando corresponda, sus políticas con las utilizadas por otros organismos de Naciones Unidas y organizaciones internacionales. Se trata de normas de adquisición de la OMS, no de un reglamento anunciado para el programa piloto propuesto por Malasia.

La relevancia para la propuesta malasia está en distinguir entre comprar conjuntamente y establecer que un producto cumple los estándares exigidos. Un mayor volumen de compra no elimina la necesidad de contar con un proceso claro de aseguramiento de la calidad.

Por lo tanto, un programa piloto tendría que evaluarse según su funcionamiento dentro de los sistemas nacionales participantes, además de sus condiciones comerciales. El anuncio actual ofrece una propuesta inicial y expresiones de respaldo, no un diseño terminado.

La próxima evidencia deberá ser operativa

Para los responsables de formular políticas y los pacientes, los próximos hitos útiles serían definir el alcance de los productos, confirmar los participantes, establecer los mecanismos de financiación y explicar cómo se gestionarán los pedidos y las entregas. Esos detalles permitirían evaluar la propuesta frente a un plan operativo.

La guía de la OMS sobre precios ofrece criterios para esa evaluación, mientras que las listas de medicamentos esenciales explican cómo las prioridades de salud pública pueden orientar la selección de productos. Ninguna de las dos garantiza que este programa piloto vaya a generar ahorros o a resolver un desabastecimiento.

La propuesta de Malasia ofrece un punto de partida para el debate regional, centrado en un número manejable de necesidades compartidas. Su valor final dependerá de que las siguientes etapas conviertan la cooperación en un acceso confiable a medicamentos con calidad garantizada.