KPJ llevará programa de salud auditiva a 4.500 estudiantes ante alerta de la OMS por escucha insegura
La iniciativa se desarrollará por fases hasta abril de 2027 en cinco estados de Malasia y requerirá autorización de los padres para examinar los oídos de algunos alumnos.

KPJ Healthcare busca llegar a unos 4.500 estudiantes de 15 colegios de secundaria en cinco estados de Malasia mediante un programa de salud auditiva que combina educación sobre escucha segura con exámenes seleccionados de los oídos y orientación para realizar evaluaciones adicionales.
La iniciativa Sound of Hope se desarrollará por fases entre septiembre de 2026 y abril de 2027 en Selangor, Johor, Sabah, Pahang y Penang, informó la compañía en un comunicado reportado por Bernama el 21 de octubre. La cifra corresponde al número de estudiantes que se espera beneficiar, no a la cantidad de problemas auditivos ya detectados.
Audiólogos de KPJ dirigirán sesiones interactivas sobre escucha segura, exposición a ruidos fuertes y señales de posibles problemas auditivos. Algunos alumnos recibirán exámenes básicos de los oídos con un otoscopio a través de la clínica móvil Klinik Waqaf An-Nur, previa aplicación de un cuestionario inicial y con autorización de sus padres o acudientes. Cuando sea necesario, se recomendarán exámenes adicionales.
El programa es liderado por el equipo de responsabilidad social empresarial de KPJ junto con Klinik Waqaf An-Nur, en colaboración con JLG REIT Managers y con el apoyo de la red hospitalaria. KPJ también describió su trabajo con organizaciones de personas sordas y la disponibilidad de conocimientos básicos de lengua de señas malasia en tres hospitales.
Por qué importan tanto el volumen como la duración
La iniciativa se pone en marcha mientras la Organización Mundial de la Salud estima que más de 1.000 millones de adultos jóvenes están en riesgo de sufrir una pérdida auditiva permanente y prevenible por escuchar de manera insegura. La ficha técnica mundial de la organización calcula que alrededor de 95,1 millones de niños de entre 5 y 19 años viven con pérdida auditiva.
Estas cifras mundiales no son estimaciones de la prevalencia en los colegios malayos participantes. Su función es establecer el contexto general de salud pública y resaltar la importancia de identificar los problemas a tiempo; los resultados del programa local tendrían que informarse por separado.
La OMS señala que la identificación temprana de la pérdida auditiva y de las enfermedades del oído es importante para un manejo eficaz. La pérdida auditiva puede afectar la comunicación, el aprendizaje y la participación, por lo que reconocer las dificultades y buscar una evaluación resulta relevante en el entorno escolar.
En sus recomendaciones sobre escucha segura, la OMS explica que el riesgo depende de la intensidad del sonido, la duración de la exposición y la frecuencia con que se escucha a alto volumen. La exposición habitual puede dañar de forma permanente las células sensoriales del oído interno y otras estructuras, incluso cuando la pérdida se desarrolla gradualmente y al principio pasa inadvertida.
La organización ilustra esta relación con la exposición semanal: a 80 decibeles se recomiendan hasta 40 horas, mientras que a 90 decibeles el límite sugerido baja a cuatro horas. Por eso, un aumento moderado del nivel de sonido puede reducir considerablemente el tiempo disponible para escuchar de manera más segura.
Hábitos que los estudiantes pueden aplicar
La OMS recomienda mantener bajo el volumen de los dispositivos personales, usar audífonos con cancelación de ruido y buen ajuste cuando sea apropiado, hacer pausas frente a los sonidos fuertes y conservar distancia de los parlantes. La protección auditiva puede ayudar en ambientes ruidosos. El zumbido persistente, la dificultad para seguir conversaciones o los problemas para escuchar sonidos agudos son motivos para solicitar una revisión auditiva.
En sus recomendaciones sobre el cuidado del oído, la OMS advierte que no se deben introducir copitos, palillos ni alfileres en el oído. El dolor, la secreción o la dificultad para oír deben ser evaluados por un médico o un trabajador de la salud.
Para las familias es útil distinguir los componentes del programa. Una sesión en el aula enseña hábitos de escucha; un examen con otoscopio permite observar el oído, y puede ser necesaria una evaluación clínica adicional para investigar un problema sospechado. La participación no debe interpretarse como un diagnóstico ni como una prueba de que el alumno completó una evaluación auditiva integral.

