La maldición de los Kennedy puesta en tela de juicio tras la muerte de Kyle.
La muerte de Kyle Kennedy reaviva el debate sobre la "maldición de Kennedy".

La muerte de Kyle Kennedy a los 42 años reavivó el debate sobre la llamada maldición Kennedy, pero la historia de asesinatos, accidentes mortales y muertes prematuras de esta prominente familia estadounidense no demuestra que sus integrantes enfrenten un riesgo inusualmente alto de morir jóvenes.

La nieta de Robert F. Kennedy y Ethel Kennedy murió en su casa de Westwood, Massachusetts, el 21 de septiembre de 2026. Según un certificado de defunción obtenido por People, la causa de muerte sigue pendiente y las circunstancias del fallecimiento están siendo investigadas.

Su muerte volvió a poner bajo escrutinio la narrativa que rodea a una de las familias políticas más prominentes de Estados Unidos. Ningún análisis estadístico consolidado demuestra que los Kennedy registren una tasa excepcional de muertes prematuras frente a familias comparables.

Una familia marcada por la tragedia

Joseph P. Kennedy Jr. murió a los 29 años durante una misión de aviación militar en la Segunda Guerra Mundial, mientras que su hermana Kathleen falleció a los 28 en un accidente aéreo en Francia.

El presidente John F. Kennedy fue asesinado en 1963, a los 46 años. Su hermano Robert F. Kennedy fue asesinado en 1968, a los 42 años, mientras hacía campaña por la nominación presidencial del Partido Demócrata.

Otras pérdidas reforzaron la reputación trágica de la familia. David Kennedy murió por una sobredosis de drogas en 1984, a los 28 años, y Michael Kennedy falleció en un accidente de esquí en 1997, a los 39.

En 1999, John F. Kennedy Jr., su esposa Carolyn Bessette Kennedy y la hermana de esta, Lauren Bessette, murieron en un accidente aéreo. Saoirse Kennedy Hill murió a los 22 años en 2019, mientras que Maeve Kennedy McKean y su hijo de ocho años, Gideon, se ahogaron en la bahía de Chesapeake en 2020.

¿Respaldan las estadísticas la existencia de una maldición?

Las cifras de mortalidad de Estados Unidos ofrecen contexto, pero no permiten establecer si la experiencia de la familia Kennedy es estadísticamente inusual. Según el Centro Nacional de Estadísticas de Salud, la tasa de mortalidad ajustada por edad por lesiones no intencionales fue de 62,3 por cada 100.000 habitantes en 2023, lo que convirtió a los accidentes en la tercera causa principal de muerte.

Estas cifras muestran que los accidentes afectan a la población en general. No indican si ese tipo de muertes ocurrió de manera desproporcionada dentro de la familia Kennedy.

Una comparación significativa requeriría definir el grupo de familiares que se analizará, establecer criterios uniformes para determinar qué se considera una muerte prematura y hacer ajustes por edad, tamaño de la familia, periodo histórico y exposición a riesgos como la violencia política y la aviación privada.

Larry Sabato, politólogo de la Universidad de Virginia, señaló en declaraciones a AFP, reproducidas por NDTV, que la excepcional exposición pública de la familia era un factor relevante. "No todas las familias tienen tres senadores, un presidente y dos candidatos" a la presidencia, dijo.

El biógrafo de los Kennedy Thomas Maier también rechazó la explicación de la maldición en el mismo informe de AFP, publicado en 2013. Calificó la palabra "maldición" como un "lenguaje falso y simplista" para describir el comportamiento imprudente de ciertos integrantes de la familia o una suerte de "religiosidad seudosecular".

Cómo se arraigó la idea de la maldición Kennedy

La expresión cobró relevancia en 1969, después del incidente de Chappaquiddick, en el que Mary Jo Kopechne murió luego de que el automóvil conducido por Edward Kennedy se saliera de un puente y cayera al agua.

En un discurso televisado, Kennedy se preguntó "si acaso una terrible maldición pendía realmente sobre todos los Kennedy". La frase contribuyó a consolidar la expresión en la cultura política estadounidense.

Una narrativa, no un patrón demostrado

Kyle Kennedy trabajó en educación para la primera infancia y se convirtió en defensora de las personas con discapacidad después de que una lesión de médula espinal sufrida en 2020 le provocara una parálisis permanente.

Aún se desconoce si esa lesión contribuyó a su muerte.

Las pérdidas de la familia Kennedy son reales, pero su reiteración no demuestra la existencia de una maldición ni una tasa de mortalidad inusualmente alta. Sin evidencia estadística comparativa, la teoría sigue siendo una narrativa cultural y no una conclusión establecida.