Jaime Gilinski, el hombre más rico de Colombia
Jaime Gilinski, el hombre más rico de Colombia, está a punto de convertir un contrato por un campo petrolero venezolano por el que pagó muy poco en una participación de US$500 millones en una productora de crudo latinoamericana que ahora se encamina a controlar. Esteban Vanegas/Bloomberg

El empresario colombiano Jaime Gilinski protagoniza una de las operaciones empresariales más llamativas de la industria petrolera regional: acordó intercambiar los derechos de explotación del campo Bare, en Venezuela, por nuevas acciones de GeoPark valoradas inicialmente en US$515 millones. Si el negocio supera las condiciones pendientes, la transacción le permitiría convertirse en el accionista mayoritario de la compañía, que cuenta con operaciones petroleras en América Latina.

La operación, reportada por Bloomberg el 9 de octubre de 2026, conecta dos movimientos estratégicos: la entrada de Gilinski al negocio petrolero venezolano y el fortalecimiento de su posición accionaria en GeoPark. El empresario, conocido principalmente por sus inversiones financieras y su participación en el sector de alimentos a través del Grupo Gilinski, amplía así su exposición a una industria marcada por las oportunidades de producción y los riesgos regulatorios.

El acuerdo no significa que Gilinski vaya a recibir US$515 millones en efectivo. La contraprestación consiste en acciones nuevas de GeoPark, cuyo valor inicial se fijó en esa cantidad. Por tanto, el resultado económico de la operación dependerá, entre otros factores, del cumplimiento de las condiciones pactadas y de la evolución del valor de esos títulos.

Un campo petrolero como moneda de negociación

El activo central del negocio es Bare, un campo de crudo pesado ubicado en la Faja Petrolífera del Orinoco, una de las principales regiones productoras de petróleo de Venezuela. Según la información publicada por Bloomberg, Gilinski obtuvo en septiembre un contrato de 25 años con el Gobierno venezolano para explotar el campo y posteriormente acordó transferir sus derechos a GeoPark.

La operación contempla que GeoPark asuma la financiación de las nuevas inversiones necesarias para desarrollar el activo y mantenga una participación económica del 65 % en el campo, mientras que el porcentaje restante seguiría en manos de Petróleos de Venezuela S. A. (PDVSA), la empresa estatal venezolana.

El proyecto tiene una escala potencial considerable. GeoPark pretende elevar la producción de Bare desde unos 11.000 barriles diarios hasta 95.000 barriles diarios. Sin embargo, esa cifra corresponde a un objetivo futuro, no a la producción actual ni a un resultado garantizado.

Para alcanzar ese nivel, la compañía tendrá que resolver desafíos técnicos y operativos. El petróleo pesado requiere condiciones específicas para su transporte y procesamiento, y la empresa ha señalado que mantiene conversaciones para acceder a aditivos necesarios para movilizar el crudo.

GeoPark gana acceso a un activo de gran escala

GeoPark tiene experiencia en exploración y producción de petróleo y gas en América Latina, incluida Colombia. La incorporación de Bare podría ampliar su base de activos y ofrecerle una oportunidad para aumentar su producción en el mediano plazo.

La operación también podría modificar la estructura accionaria de la empresa. Gilinski había adquirido previamente una participación relevante en GeoPark y, con el intercambio anunciado, podría convertirse en su principal accionista. Para los inversionistas, esto representa un cambio importante en el control corporativo y en la estrategia de crecimiento de la petrolera.

No obstante, el acuerdo tiene condiciones que deben cumplirse antes de entrar plenamente en vigor. De acuerdo con Bloomberg, GeoPark dispone de un plazo de hasta 120 días para satisfacer los requisitos contractuales necesarios. Si el contrato sobre Bare expirara antes de que se cumplan esas condiciones, la operación podría quedar sin efecto.

La diferencia entre un anuncio y un cierre definitivo es especialmente importante en negocios petroleros, donde las autorizaciones, los compromisos de inversión y las restricciones regulatorias pueden alterar el calendario o la viabilidad de una transacción.

Venezuela vuelve a atraer capital petrolero

El acuerdo se produce en un momento de transformación del sector energético venezolano. Después de años de restricciones, deterioro de infraestructura y sanciones internacionales, el país busca atraer capital para recuperar su producción petrolera. Los cambios en las condiciones políticas y regulatorias han despertado el interés de inversionistas dispuestos a asumir riesgos para acceder a activos con potencial de crecimiento.

La posibilidad de invertir en Venezuela, sin embargo, continúa condicionada por factores como las autorizaciones de Estados Unidos, las sanciones que afectan a determinadas entidades y personas, la seguridad jurídica de los contratos y la capacidad de las empresas para operar y recibir pagos. Para los inversionistas, estas variables pueden ser tan determinantes como el potencial geológico de un campo.

En el caso de Gilinski, la operación combina una oportunidad de expansión con una exposición significativa a ese entorno. La adquisición de derechos sobre Bare y su posterior intercambio por acciones de GeoPark ilustran cómo los contratos de explotación pueden convertirse en instrumentos de negociación corporativa, aunque su valor final dependa de que los proyectos puedan desarrollarse.

Un negocio que todavía debe superar condiciones

La transacción podría marcar un nuevo capítulo para GeoPark y para las inversiones vinculadas al Grupo Gilinski en el sector energético. Si se concreta, la petrolera obtendría acceso a un campo con objetivos ambiciosos de producción, mientras Gilinski fortalecería su participación en una compañía con presencia regional.

Pero el desenlace aún no está asegurado. La operación necesita superar los requisitos contractuales pendientes y el desarrollo del campo exigirá capital, infraestructura y condiciones operativas adecuadas. Además, alcanzar una producción cercana a 95.000 barriles diarios requeriría una expansión sustancial frente al nivel actual.

Por ahora, el acuerdo representa una apuesta por el potencial petrolero venezolano y por el crecimiento de GeoPark. Su impacto definitivo dependerá de que los derechos de explotación se transfieran conforme a lo pactado y de que la compañía convierta las expectativas de producción en resultados efectivos.