El 94% de las empresas en el Valle se vieron afectadas por el terremoto, según balance final de las Cámaras de Comercio
El sismo del 10 de agosto no solo dañó infraestructura, sino que también puso en riesgo la economía y el empleo en el Valle del Cauca.

Además de tener que reconstruir miles de viviendas, edificios e infraestructura fundamental tras el terremoto que sacudió gran parte del país el pasado 10 de agosto, se suma el enorme reto de evitar que el sismo termine también destruyendo empresas, empleo y la capacidad productiva del Valle del Cauca.
Así lo revela un estudio realizado por la Red de Cámaras de Comercio, Confecámaras y la Cámara de Comercio de Cali, con base en 45.000 encuestas realizadas en sectores empresariales del país, de las cuales 16.132 corresponden al Valle del Cauca, el 36% del total de la muestra nacional.
Casi todas las empresas encuestadas reportaron afectaciones
Tras advertir que se trata de una aproximación a partir de los registros recopilados, y que no necesariamente representa la totalidad de las empresas afectadas, el dato más contundente del estudio revela que el 94% de las empresas del Valle del Cauca que respondieron la encuesta reportó haber sufrido algún tipo de afectación.
Cali concentra el mayor número de casos, con el 46% del total departamental, seguida por Buenaventura, con 9%; Roldanillo, con 5%; Cartago, con 4%; y Sevilla, también con 4%.
Más allá del daño material: restricciones operativas y riesgo laboral
La gravedad del impacto también queda reflejada en la capacidad de funcionamiento de las empresas. El 63% reportó una afectación grave o crítica, y el problema no se limita únicamente al daño material: el 70% presenta algún tipo de restricción para operar, ya que un 28% no puede funcionar actualmente, y otro grupo adicional opera solo de manera parcial.
El terremoto amenaza además con convertirse en un problema laboral de fondo. El 72% de las empresas reportó entre uno y 20 puestos de trabajo en riesgo, una señal de que la crisis empresarial puede trasladarse rápidamente al empleo en el departamento.
Micro y pequeñas empresas, las más vulnerables
La vulnerabilidad resulta mayor porque el 98% de las empresas afectadas corresponde a micro y pequeñas unidades productivas, mientras que el 30% no está registrado en una Cámara de Comercio. Se trata de negocios con menor capacidad para absorber pérdidas y soportar interrupciones prolongadas en su operación.
En materia económica, el 79% de las empresas calcula pérdidas de hasta $20 millones, el 16% entre $20 y $100 millones, y el 5% restante calcula pérdidas superiores a los $100 millones. Aunque predominan pérdidas relativamente pequeñas en términos absolutos, para una microempresa incluso unos pocos millones pueden comprometer el capital de trabajo y determinar si logra sobrevivir o si finalmente debe cerrar.
Los sectores más golpeados
El impacto se concentra especialmente en el sector comercio, con 40%; alojamiento, gastronomía y turismo, con 16%; e industria manufacturera, con 12%. En conjunto, estos tres sectores representan el 68% de las empresas afectadas dentro del departamento.
Sevilla y Cali, los territorios con mayor severidad
Hay territorios donde la situación resulta todavía más crítica. Sevilla registra el mayor nivel de severidad dentro del departamento: el 30% de las empresas clasificadas presenta afectación crítica, mientras que el 77% de las empresas con información operativa no funciona con normalidad, y el 37% directamente no puede operar. Además, el 87% reporta al menos un trabajador afectado o en riesgo.
En Cali, epicentro de la afectación empresarial por volumen, 7.448 empresas concentran el 91% de los casos registrados dentro de la jurisdicción de la Cámara de Comercio de Cali. Allí, el 69% presenta afectaciones graves o críticas, y el 73% tiene algún tipo de restricción operativa.
Capital semilla, la principal solicitud de las empresas
La conclusión del estudio apunta a una recuperación que no puede depender únicamente del crédito tradicional. El 61% de las empresas pide capital semilla o recursos no reembolsables, frente a un 31% que solicita alivio en sus obligaciones financieras existentes, y apenas un 15% que requiere específicamente nuevo crédito.
Las prioridades identificadas a través de las encuestas realizadas son reparar instalaciones, maquinaria y equipos, con un 43%, y recuperar capital de trabajo, inventarios e insumos, también con un 43% de las respuestas.
Un desafío que va más allá de la reconstrucción física
Este balance final deja en evidencia que la recuperación económica del Valle del Cauca tras el terremoto del 10 de agosto no puede limitarse únicamente a la reconstrucción de infraestructura física, sino que debe atender de manera urgente la fragilidad del tejido empresarial del departamento, compuesto en su gran mayoría por micro y pequeñas empresas con escasa capacidad para absorber pérdidas prolongadas.
Con estos resultados sobre la mesa, tanto las autoridades locales como el Gobierno nacional enfrentan el reto de diseñar mecanismos de apoyo que respondan efectivamente a lo que piden las propias empresas afectadas: capital semilla y recursos no reembolsables, antes que financiamiento adicional a través de crédito, en un esfuerzo por evitar que la crisis generada por el sismo termine convirtiéndose también en una crisis de empleo para miles de familias vallecaucanas.





















