De la Espriella consolida mayoría oficialista en el Congreso con el respaldo de 2 de cada 3 curules
El presidente De la Espriella enfrenta el reto de mantener el apoyo del Congreso sin recurrir a la repartición de cargos.

El presidente Abelardo De la Espriella se quedó con el respaldo de 186 de las 286 curules del Congreso de la República. El jefe de Estado logró los apoyos necesarios para sacar adelante sus iniciativas legislativas, gracias a que los partidos Centro Democrático, Liberal, Conservador, "la U", Cambio Radical, Salvación Nacional y ASI se declararon formalmente como partidos de gobierno.
La defensa de la democracia, bandera con la que De la Espriella llegó al poder tras derrotar en las urnas al candidato del continuismo, el senador Iván Cepeda, fue uno de los principales puntos en común dentro de esta coalición legislativa.
"Se reconoce en el presidente De la Espriella su capacidad de trabajo por activar el crecimiento económico, el banco de talentos para darles reales oportunidades a los colombianos, devolver la seguridad y el respeto por las instituciones", señaló el Partido Liberal, que fue el último de los siete partidos en oficializar públicamente su postura de respaldo al Ejecutivo.
Un respaldo que no es un cheque en blanco
Sin embargo, esta declaración de los partidos no significa que le hayan entregado un cheque en blanco al Gobierno nacional, ni que estén obligados a votar según los intereses del Ejecutivo en cada iniciativa. Por esa razón, la misión desde ahora para la Casa de Nariño, especialmente para el ministro del Interior, Rodrigo Lara, será cuidar y sostener esas mayorías a lo largo del tiempo.
La primera gran prueba de esta coalición llegará en los próximos días, con la discusión del presupuesto de 2027, cuyo monto, que se encuentra desfinanciado, debe estar aprobado antes del 15 de septiembre. La siguiente prueba, si el Congreso da luz verde a este proyecto liderado por el ministro de Hacienda, Miguel Gómez, será una reforma tributaria orientada a contar con los recursos necesarios para el próximo año, en el que la reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto del 10 de agosto cambió por completo las prioridades del Ejecutivo.
Un escenario similar al de hace cuatro años
El panorama actual resulta similar al que vivió el país hace cuatro años, cuando la administración del expresidente Gustavo Petro obtuvo el respaldo de la mayoría de los partidos políticos —mientras Cambio Radical se declaró independiente y Centro Democrático se ubicó en la oposición—, lo que le permitió aprobar sus primeras leyes, entre ellas la reforma tributaria más alta en la historia reciente del país.
Sin embargo, Petro no supo cuidar esas mayorías de la mano de los partidos tradicionales, y al primer momento de disenso, con la reforma de la salud, decidió romper con la coalición a los ocho meses de haber comenzado su gobierno, e hizo su segundo remezón ministerial.
De la Espriella, a diferencia de lo que hizo Petro, no entregó ministerios a sectores de los partidos políticos que hoy se declaran de gobierno, por lo que una de las principales inquietudes es qué tanto resistirá la coalición cuando lleguen al Congreso iniciativas de mayor envergadura y controversia.
Sectores que apoyaron a Petro hoy están en el oficialismo
Hay sectores que defendieron el gobierno de Gustavo Petro y hoy se encuentran dentro del oficialismo de De la Espriella, por lo que no es claro cómo se moverán cuando no reciban cuotas burocráticas, si el Gobierno mantiene esa línea de no repartir ministerios. Una de esas figuras es la senadora liberal María Eugenia Lopera, quien en el anterior Congreso estuvo en la Cámara de Representantes e incluso fue ponente de la reforma de la salud durante la administración anterior.
"El problema sigue siendo el mismo que el que tuvo Petro en 2022, que fue la capacidad de sostener en su interior partidos y movimientos políticos que esperan sí o sí tener cuotas de poder en la burocracia del Estado y acceder a espacios de transacción política. Eso puede pasarle factura a De la Espriella cuando el desgaste político comience a cobrar factura", opinó el analista político Alejandro Chala.
Desde el propio uribismo, sector con el que hubo una disputa durante la elección del presidente del Senado, han dicho que son partido de gobierno, pero que votarán solo lo que le convenga al país, dejando abierta la posibilidad de disenso en momentos específicos.
La oposición no alcanza para romper el quórum
Precisamente a esa dinámica jugará la oposición, conformada por el Pacto Histórico, Mais y En Marcha. Aunque este bloque tiene números considerables, con 72 curules, estas no alcanzan ni siquiera para romper un quórum si el oficialismo actúa de manera unida.
Esto quedó demostrado durante la elección del nuevo Consejo Nacional Electoral, cuando el petrismo buscó hacerse con tres asientos, pero el bloque oficialista se unió y terminó quedándose con siete de las nueve curules disponibles. Algo similar sucedió con la elección del Contralor, cuando al Pacto Histórico no le quedó otra opción que subirse al bus ganador de la votación.
Por esta razón, la apuesta de la oposición es esperar diferencias entre el uribismo y el Gobierno, con el fin de intentar propiciarle una derrota puntual al Ejecutivo en alguna votación específica.
"El Pacto Histórico quedó rezagado a una fuerza de oposición mucho más pequeña de la que se esperaba. La ruptura de la Alianza por la Vida y la salida del Partido Verde del llamado Frente Amplio terminó por sepultar la posibilidad de construir un bloque de partidos más robusto que le contestara al gobierno De la Espriella. No obstante, el Pacto demostró que tiene la capacidad de construir alianzas insospechadas, como la que tuvo con el uribismo para poner a Honorio Henríquez como presidente del Senado, o la que tuvo para apoyar la votación hacia los procesos de Álvaro Uribe en la Comisión de Acusaciones de la Cámara", añadió el analista Chala.
La Alianza Verde, en la independencia
El resto de las colectividades con asientos en el Capitolio se ubican actualmente en la independencia, liderada por una Alianza Verde que hasta hace unos meses era en su mayoría petrista, pero que hoy, de la mano del gobernador de Boyacá, Carlos Amaya, quien tiene las mayorías dentro de la colectividad, decidió mantenerse en esa posición independiente frente al Gobierno.
En términos numéricos, el mapa político actual quedó así: en el Senado, 63 curules son de gobierno, 28 de oposición y 11 independientes. En la Cámara de Representantes, 123 curules son de gobierno, 44 opositoras y 12 independientes.
El desafío de mantener la coalición sin burocracia
Sin duda, en el arranque del gobierno De la Espriella se ha visto un relacionamiento diferente con el Congreso frente al que caracterizó a la administración anterior. Sin embargo, la capacidad de buscar acuerdos, sin recurrir a lo que en Colombia se conoce popularmente como "mermelada" —la repartición de cargos y contratos a cambio de respaldo político—, será el gran desafío del Gobierno en los próximos meses, y en esa tarea el ministro Lara jugará un papel fundamental.
Con esta consolidación de mayorías, De la Espriella cuenta hoy con los votos necesarios para avanzar en su agenda legislativa, empezando por el presupuesto de 2027 y la eventual reforma tributaria que se avecina. Sin embargo, la verdadera prueba de fuego para esta coalición llegará cuando el Ejecutivo deba enfrentar decisiones más controvertidas, en las que los partidos que hoy se declaran de gobierno tendrán que decidir si mantienen su respaldo incondicional o si, como advierten algunos analistas, empiezan a cobrar factura política por su apoyo.





















