Colombia busca transformar la ganadería con apoyo de la FAO
La iniciativa contempla asistencia técnica, financiación, mejoramiento genético, trazabilidad y herramientas de inteligencia artificial durante los próximos cuatro años.

Colombia busca avanzar hacia un modelo ganadero que combine productividad, sostenibilidad ambiental y mejores oportunidades comerciales para los pequeños productores. El 12 de octubre de 2026, el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural anunció en Roma un acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) para brindar asistencia técnica y financiera al Programa Nacional de Ganadería Regenerativa.
Según la información divulgada por la cartera, la iniciativa pretende beneficiar a 100.000 pequeños ganaderos con menos de 50 reses, mediante el fortalecimiento de sus capacidades productivas, el mejoramiento genético del ganado, la trazabilidad y el acceso a los mercados internacionales.
El anuncio se produjo durante la participación del ministro de Agricultura, Indalecio Dangond Baquero, en el Foro Mundial para la Alimentación 2026, en Roma. El programa forma parte de los esfuerzos del Gobierno para mejorar las condiciones productivas del campo colombiano y promover prácticas adaptadas a los desafíos climáticos.
Las metas para los próximos cuatro años
El plan plantea objetivos ambiciosos para elevar el rendimiento de las explotaciones ganaderas. Entre las metas anunciadas se encuentra aumentar la capacidad de carga de los terrenos, pasando de 1,2 a cuatro bovinos por hectárea; incrementar la producción de leche de tres a ocho litros diarios por vaca, y duplicar la ganancia de peso del ganado, de 400 a 800 gramos al día.
Estas cifras corresponden a proyecciones del programa para un periodo de cuatro años, no a mejoras que ya se hayan alcanzado. Su cumplimiento dependerá de factores como la asistencia técnica, la financiación disponible, las condiciones de cada territorio y la adopción efectiva de las prácticas propuestas.
La ganadería regenerativa busca mejorar el funcionamiento de los sistemas productivos y la recuperación de los suelos mediante prácticas que pueden incluir el manejo planificado de los pastizales, la diversificación de la vegetación, la protección de fuentes de agua y una mejor gestión de los animales. La aplicación concreta debe adaptarse a las condiciones ambientales y productivas de cada región.
Para los pequeños ganaderos, el desafío consiste en convertir estas prácticas en mejoras sostenibles de sus ingresos, sin que los costos de transición se conviertan en una barrera para participar.
Inteligencia artificial para apoyar las decisiones del sector
El acuerdo también contempla el uso de un sistema de monitoreo de la ganadería desarrollado por la FAO. De acuerdo con el Ministerio de Agricultura, la herramienta incorpora inteligencia artificial para analizar información climática y otras variables relacionadas con la producción de alimentos.
Este tipo de tecnología puede contribuir a identificar riesgos y respaldar decisiones sobre producción y adaptación climática. Sin embargo, su utilidad dependerá de la calidad de los datos, la disponibilidad de información local y la capacidad institucional para convertir los análisis en medidas concretas.
La incorporación de herramientas digitales también plantea un reto de acceso: los productores rurales necesitan conectividad, acompañamiento técnico y formación para aprovecharlas. Sin esas condiciones, la innovación podría beneficiar de manera desigual a las explotaciones con diferentes niveles de recursos.
El reto de convertir el anuncio en resultados
El apoyo de la FAO representa una oportunidad para fortalecer la producción agropecuaria y avanzar hacia sistemas ganaderos con una mejor gestión de los recursos naturales. No obstante, el alcance real de la iniciativa deberá evaluarse a medida que se conozcan sus mecanismos de ejecución, financiación, cobertura territorial e indicadores de seguimiento.
Para medir su impacto no bastará con contar los productores vinculados. También será importante establecer si aumentan sus ingresos, mejora la productividad por hectárea, se recuperan los suelos y se reducen las vulnerabilidades frente a sequías, lluvias extremas y otras variaciones climáticas.
La ganadería regenerativa puede contribuir a una transformación del campo colombiano, pero su éxito dependerá de que la cooperación internacional se traduzca en acompañamiento continuo y resultados verificables para las comunidades rurales.

