Miembros del equipo de SciPhage en una imagen sin datar.
Miembros del equipo de SciPhage en una imagen sin datar. Cedida SciPhage/El Pais

Una investigación desarrollada en Colombia dio origen a una empresa biotecnológica que busca transformar la manera en que se controlan determinadas bacterias en la producción pecuaria. Se trata de SciPhage, compañía fundada por Catalina Prada, Viviana Clavijo y la profesora Martha Vives, cuyo trabajo se centra en el uso de bacteriófagos para combatir microorganismos que afectan a los animales de granja.

La iniciativa comenzó en 2014 como un proyecto de doctorado vinculado a la Universidad de los Andes. Con el tiempo, la investigación avanzó hacia el desarrollo de soluciones aplicables a la industria avícola, entre ellas SalmoFree, un producto basado en bacteriófagos dirigido al control de la salmonela.

La historia fue publicada por EL PAÍS el 11 de octubre de 2026, en un reportaje de marca dedicado a empresas y líderes colombianos. Según esa publicación, la compañía ha desarrollado una tecnología que busca reducir la dependencia de antibióticos en la producción animal y mejorar el control de bacterias relevantes para la sanidad pecuaria.

El proyecto ilustra cómo una investigación universitaria puede convertirse en una iniciativa empresarial, aunque el paso del laboratorio a la producción comercial requiere financiación, pruebas, autorizaciones y evidencia sobre su eficacia en condiciones reales.

¿Qué son los bacteriófagos?

Los bacteriófagos, también conocidos como fagos, son virus que infectan bacterias específicas. A diferencia de los antibióticos convencionales, que pueden actuar contra distintos grupos bacterianos según el medicamento utilizado, algunos bacteriófagos reconocen y atacan determinados tipos de bacterias.

Esta especificidad es una de las características que ha impulsado la investigación sobre su uso en la agricultura, la industria alimentaria y la medicina. En la producción pecuaria, los fagos pueden estudiarse como herramientas para reducir la presencia de bacterias no deseadas sin afectar de la misma manera a otros microorganismos.

Sin embargo, no todos los bacteriófagos sirven para combatir cualquier bacteria. Su actividad depende de que el virus pueda reconocer e infectar la cepa bacteriana objetivo. Por eso, el desarrollo de productos basados en fagos exige identificar los microorganismos que se quieren controlar y comprobar que la formulación funcione en las condiciones previstas.

La especificidad también implica que un producto diseñado para combatir salmonela no debe presentarse como una solución universal frente a todas las infecciones bacterianas de los animales.

SalmoFree y el control de la salmonela

El producto desarrollado por SciPhage, denominado SalmoFree, está dirigido al control de la salmonela en animales de granja. La bacteria constituye una preocupación para la industria avícola porque puede afectar la salud de las aves y contaminar productos destinados al consumo humano si fallan los controles sanitarios.

La salmonela comprende diferentes serotipos y cepas, con características distintas. Por ello, el control requiere medidas combinadas de bioseguridad, higiene, vigilancia veterinaria, manejo de las instalaciones y prevención de la contaminación durante la producción y el procesamiento de alimentos.

Según el reportaje de EL PAÍS, SciPhage ha evaluado su tecnología en estudios con más de 95.000 aves. La compañía reportó reducciones de la mortalidad de hasta el 40 % y mejoras en la producción de huevos en los contextos estudiados.

Esos resultados son relevantes para comprender el potencial productivo de la tecnología, pero deben interpretarse con precisión. La publicación no permite concluir que la misma reducción de mortalidad se produzca en todas las granjas ni que los resultados puedan generalizarse a cualquier sistema de producción.

Para evaluar el alcance de los hallazgos, es necesario conocer el diseño de los estudios, los grupos de comparación, las condiciones de aplicación, las cepas bacterianas evaluadas y los resultados completos. También importa distinguir entre resultados comunicados por la empresa y conclusiones publicadas en estudios científicos revisados por pares.

¿Por qué importa reducir el uso de antibióticos?

El uso inadecuado o excesivo de antibióticos puede favorecer la selección de bacterias resistentes. Cuando los microorganismos desarrollan mecanismos que les permiten sobrevivir a los tratamientos, algunas infecciones se vuelven más difíciles de prevenir y tratar.

La resistencia a los antimicrobianos es un problema de salud pública que afecta a personas, animales y ecosistemas. En la producción animal, las medidas preventivas y el uso responsable de medicamentos veterinarios forman parte de las estrategias para limitar su aparición y propagación.

Las tecnologías basadas en bacteriófagos podrían complementar esas medidas al ayudar a controlar determinadas bacterias sin depender exclusivamente de antibióticos. No obstante, su aplicación no elimina la necesidad de utilizar medicamentos cuando un veterinario los considera necesarios ni sustituye las prácticas de bioseguridad.

Tampoco significa que los fagos estén libres de limitaciones. Las bacterias pueden desarrollar resistencia frente a determinados bacteriófagos, y la eficacia de un producto puede variar según el microorganismo, las condiciones ambientales y la forma en que se administra.

Por eso, el interés científico en esta tecnología se concentra tanto en su potencial como en la necesidad de establecer protocolos adecuados de selección, aplicación y seguimiento.

Del laboratorio al mercado internacional

La transformación de SciPhage en una empresa representa un ejemplo de transferencia de conocimiento desde la universidad hacia el sector productivo. La compañía obtuvo en 2021 una licencia exclusiva relacionada con su patente a través de la Universidad de los Andes, de acuerdo con la información publicada por EL PAÍS.

La protección de la propiedad intelectual puede ayudar a una empresa a desarrollar su tecnología, atraer inversión y negociar su comercialización. Sin embargo, una patente no constituye por sí misma una autorización sanitaria ni una garantía de eficacia en todas las condiciones de uso.

La compañía ha buscado ampliar su presencia más allá de Colombia y, según el reportaje, contempla expandirse a Brasil. El acceso a otros mercados exige estudiar sus regulaciones, los requisitos de registro de productos veterinarios, la capacidad de producción y las necesidades de los clientes.

Brasil es un mercado relevante para la industria pecuaria, pero la expansión dependerá de que la empresa cumpla los requisitos aplicables y demuestre que su tecnología puede integrarse a los sistemas de producción locales.

El reportaje también señala que SciPhage llegó a la final del Impact Challenge de la World Food Prize Foundation en 2026. Ese reconocimiento puede contribuir a dar visibilidad al proyecto, aunque no sustituye la evaluación científica y regulatoria necesaria para consolidar su aplicación.

Los desafíos para llevar la tecnología a mayor escala

El potencial de los bacteriófagos depende de varios factores. En primer lugar, se necesita demostrar que la solución mantiene su eficacia en distintas condiciones de producción y frente a las cepas bacterianas relevantes. En segundo lugar, la fabricación debe garantizar calidad, estabilidad y consistencia entre lotes.

También es necesario evaluar los costos de producción y aplicación, la facilidad de incorporación a los protocolos de las granjas y los mecanismos para comprobar los resultados. Para las empresas avícolas, la decisión de adoptar una nueva tecnología no depende únicamente de sus beneficios potenciales, sino también de su viabilidad económica y de la confianza en la evidencia disponible.

El control de la salmonela, además, no puede descansar en una única intervención. Los programas de vigilancia, la limpieza, la desinfección, el control de plagas y las buenas prácticas durante el procesamiento de los alimentos continúan siendo fundamentales.

La tecnología de SciPhage deberá demostrar su valor dentro de ese conjunto de medidas y no como sustituto automático de todos los procedimientos existentes.

Una oportunidad para la biotecnología colombiana

El desarrollo de SalmoFree muestra una vía posible para conectar la investigación científica con las necesidades de una industria estratégica. La producción avícola requiere soluciones que permitan proteger la sanidad animal, mantener la productividad y responder a las exigencias de inocuidad alimentaria.

Para Colombia, el reto consiste en fortalecer las condiciones que permiten que las investigaciones universitarias se conviertan en productos viables: financiación, infraestructura científica, formación de talento, protección de la propiedad intelectual y colaboración entre universidades y empresas.

El caso también recuerda que la innovación no termina cuando se desarrolla un producto. Su consolidación exige comprobar resultados, obtener las autorizaciones pertinentes, mantener controles de calidad y demostrar que puede funcionar de manera consistente en condiciones comerciales.

La propuesta de SciPhage se suma así al campo de investigación que explora alternativas para controlar bacterias específicas en la producción animal. Su alcance definitivo dependerá de la evidencia científica disponible, de la respuesta de los mercados y de su capacidad para integrarse a las prácticas de sanidad pecuaria.