Argentina respalda el libre tránsito, pero pone límites al suministro de petróleo en las Malvinas
El canciller Pablo Quirno invocó la libertad de navegación, aunque advirtió que el abastecimiento del proyecto Sea Lion podría enfrentar restricciones por el reclamo argentino de soberanía.

La información clave
- El canciller argentino, Pablo Quirno, respaldó públicamente la libertad de navegación marítima el 30 de octubre, señal de que Buenos Aires no bloqueará la ruta comercial prevista del carguero chileno Danstar entre Punta Arenas y las islas Malvinas.
- El Danstar, de la naviera Easter Island, zarpó de Valparaíso el 29 de octubre y tiene previsto realizar en diciembre de 2026 su primer recorrido comercial entre Punta Arenas y Stanley. El trayecto tomaría unas dos jornadas y media, frente a la actual conexión de abastecimiento de cerca de 2.000 kilómetros desde Montevideo.
- Quirno estableció una excepción concreta: si el buque abastece el proyecto petrolero mar adentro Sea Lion —operado por Navitas Petroleum, que cotiza en Israel, y Rockhopper Exploration, que cotiza en Londres, al norte de las islas—, Buenos Aires podría impedir su paso, invocando su reclamo de soberanía sobre los recursos naturales del archipiélago.
Una posición firme en el mar
El canciller argentino, Pablo Quirno, se convirtió el 30 de octubre en una figura central del creciente pulso diplomático. En una publicación en X, sostuvo que ningún país tiene derecho a interrumpir el tránsito marítimo ni a desconocer las normas internacionales vigentes. El mensaje, difundido después de su participación en la cumbre de cancilleres del G20 en Atlanta, llegó en un momento significativo: un carguero chileno ya navegaba hacia el sur, rumbo a un archipiélago cuya soberanía Buenos Aires disputa desde hace décadas.
Aunque Quirno no mencionó directamente al buque, el contexto era inequívoco. El Danstar, un carguero de bandera chilena operado por la naviera Easter Island, había zarpado de Valparaíso la tarde anterior y se dirigía hacia las islas Malvinas, un archipiélago administrado por el Reino Unido cuya soberanía Buenos Aires reclama desde hace décadas.
El Danstar y su ruta
La naviera Easter Island confirmó el primer viaje comercial del Danstar entre Punta Arenas y Stanley para diciembre de 2026 y describió la iniciativa como un acuerdo empresarial privado, sin motivaciones políticas. El buque salió de la Terminal Portuaria de Valparaíso el 29 de octubre y se dirige a los astilleros de ASMAR, en la región de Magallanes, para someterse a adecuaciones técnicas antes de iniciar el servicio.
La ruta atraviesa el estrecho de Magallanes a lo largo de unos 900 kilómetros y conecta ambos territorios en aproximadamente dos días y medio. Esto representa una mejora logística frente a la única alternativa existente: un servicio mensual de abastecimiento desde Montevideo que recorre cerca de 2.000 kilómetros. Louise Ellis, subdirectora ejecutiva de la Corporación para el Desarrollo de las Islas Malvinas, describió la recuperación de la conexión con Punta Arenas como una oportunidad lógica de expansión comercial para la naviera chilena.

La soberanía, en juego
Un acuerdo de transporte que en cualquier otro lugar podría parecer rutinario adquirió un peso geopolítico en el Atlántico Sur. Después de cruzar el estrecho de Magallanes, el Danstar debe atravesar aguas territoriales argentinas, por lo que quedaría sujeto al alcance del Decreto 256/2010, firmado durante el kirchnerismo. La norma exige autorización previa del Gobierno para cualquier buque que transite por jurisdicción argentina con las Malvinas como origen o destino. Analistas jurídicos han señalado que el derecho marítimo internacional, en el marco de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, protege de manera general el paso inocente de embarcaciones no militares sin autorización previa. Buenos Aires aún no ha resuelto por completo esa tensión.
Aunque Quirno descartó una respuesta naval o militar contra el Danstar, dejó abierta una posibilidad. Si se comprobara que el buque abastece el proyecto petrolero Sea Lion —un desarrollo costa afuera de 2.100 millones de dólares operado por Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration, a unos 225 kilómetros al norte de las islas, con reservas estimadas en 1.700 millones de barriles y cuya primera producción se espera para 2028—, Buenos Aires podría considerar impedir el paso. "Si hay contrabando, claramente no existe paso inocente", afirmó Quirno, dejando claro que las autoridades argentinas examinarían los manifiestos de carga. Desde la perspectiva de Buenos Aires, cualquier apoyo logístico a la extracción de hidrocarburos en las islas constituye un desafío directo a su soberanía.
El primer recurso de Argentina ante un tribunal internacional
El canciller también reveló que esta es la primera vez que Argentina lleva la disputa por los recursos de las Malvinas ante un tribunal internacional y que Buenos Aires solicita formalmente un arbitraje sobre el asunto. La medida subraya la seriedad con la que el Gobierno de Milei está tratando sus reclamos de soberanía en el Atlántico Sur. A comienzos de este año, Argentina avanzó en sanciones contra Navitas y Rockhopper, mientras un juez federal argentino ordenó detener las actividades de perforación y de infraestructura costa afuera de Sea Lion, lo que abrió un nuevo frente jurídico contra el proyecto.
Alertas regionales y maniobras diplomáticas
Las tensiones en torno al Danstar se habían acumulado durante varias semanas. Informes de inteligencia chilenos habían advertido que el primer viaje comercial del buque podía desencadenar un incidente diplomático grave entre ambos países. El gobernador de Magallanes, Jorge Flies, calificó la posibilidad de una interceptación como "una preocupación real" y pidió a la Cancillería chilena dialogar con Buenos Aires por canales diplomáticos con suficiente antelación al viaje de diciembre. También advirtió que las tensiones regionales podrían extenderse y afectar directamente a los habitantes de Magallanes.
El canciller chileno, Francisco Pérez Mackenna, respondió con cautela, pero con confianza, al señalar que los tratados bilaterales vigentes ofrecen el marco jurídico necesario para garantizar el tránsito seguro del Danstar. En la práctica, ambas cancillerías han descartado un bloqueo de la ruta con base en el principio de paso inocente del derecho marítimo internacional.
Quirno atribuye la tensión a factores externos
Pese al escenario de tensión, Quirno ha procurado presentar el conflicto como una situación alentada desde fuera de la relación bilateral. Afirmó que actores externos interesados en perturbar los vínculos entre Argentina y Chile trabajaban para exacerbar el episodio, aunque insistió en que "el diálogo con Chile es extremadamente constructivo". También dio a entender que Buenos Aires confía en que Santiago mantendrá su posición histórica sobre la soberanía de las Malvinas y que brindar respaldo logístico a proyectos energéticos británicos o vinculados con Israel en las islas sería contradictorio con esa postura.
Una ruta que vuelve después de décadas
La conexión comercial entre Punta Arenas y Stanley se anunció públicamente en septiembre de 2026, tras un acuerdo entre la naviera Easter Island y la Corporación para el Desarrollo de las Islas Malvinas, con el que se reactivó una conexión suspendida desde 2010. Exministros de Defensa chilenos han sostenido que el derecho internacional respalda claramente el derecho del Danstar al libre tránsito hacia su destino.
Con el buque avanzando hacia el sur y su primer viaje comercial a pocas semanas de distancia, la pregunta central es si las garantías de contención diplomática ofrecidas por Quirno se mantendrán y si ambos gobiernos podrán evitar que un acuerdo privado de transporte, de bajo perfil, se convierta en el episodio que lleve una relación cuidadosamente administrada a una crisis abierta.
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