Piero durante un concierto en el Lincoln Center, en Nueva
Piero durante un concierto en el Lincoln Center, en Nueva York (EEUU), el 25 de abril de 2010. Miguel Rajmil EFE

Piero Antonio Franco de Benedictis, conocido artísticamente como Piero, murió este miércoles 7 de octubre a los 81 años en Buenos Aires, Argentina.

La noticia fue confirmada por su familia, que informó que el artista había permanecido internado durante varios días en el Hospital Italiano de Buenos Aires.

Con más de cinco décadas de trayectoria, Piero construyó una carrera que atravesó la balada, la trova, el rock y la canción social, pero que estuvo especialmente marcada por composiciones relacionadas con la familia, la paz, la solidaridad y las problemáticas sociales de América Latina.

Su nombre quedó ligado para siempre a canciones como "Mi Viejo", "Llegando, llegaste" y "Para el pueblo lo que es del pueblo".

De Italia a Argentina

Piero nació el 19 de abril de 1945 en Galípoli, Italia. Cuando tenía apenas tres años, su familia emigró a Argentina, país donde creció y desarrolló prácticamente toda su carrera.

Durante su juventud ingresó a un seminario con la intención de convertirse en sacerdote, pero posteriormente abandonó esa formación para dedicarse a la música.

Su debut artístico se produjo durante la década de 1960 y, poco después, comenzó una colaboración fundamental con el escritor y compositor José Tcherkaski.

De esa dupla surgieron algunas de las canciones que marcaron la carrera del artista y que posteriormente se convertirían en parte del repertorio popular latinoamericano.

"Mi Viejo", la canción que atravesó generaciones

Entre sus mayores éxitos estuvo "Mi Viejo", una canción que logró trascender fronteras y generaciones.

La composición, escrita por Tcherkaski y musicalizada e interpretada por Piero, se convirtió en una de las canciones más reconocibles de la música popular en español.

Su temática, centrada en la relación entre un hijo y su padre, permitió que la canción permaneciera vigente durante décadas y fuera interpretada por diferentes generaciones de artistas.

Pero el repertorio de Piero también tuvo una dimensión política y social mucho más marcada.

La canción como herramienta de protesta

Durante los años setenta, Piero se convirtió en una de las voces de la canción social latinoamericana.

Temas como "Para el pueblo lo que es del pueblo" y "Que se vayan ellos" reflejaron el contexto político de la época y su posición frente a las dictaduras y las desigualdades sociales.

Después del golpe militar argentino de 1976, el artista se exilió y pasó por España antes de establecerse durante un periodo en Colombia.

Ese exilio terminó fortaleciendo la relación que había construido con el país.

Colombia se convirtió en una parte fundamental de su historia

Piero llegó a Colombia durante la década de 1970 y desarrolló una relación particularmente cercana con el país.

Además de sus presentaciones musicales, recorrió diferentes regiones y participó en actividades relacionadas con comunidades afectadas por la violencia y el conflicto armado.

Su vínculo con Colombia llegó a tal punto que obtuvo la nacionalidad colombiana durante la década de 1990.

Desde entonces, el artista se refería al país no solamente como un lugar donde había trabajado, sino como una parte importante de su propia historia personal.

Un artista comprometido con la paz

La relación de Piero con Colombia también estuvo marcada por su participación en iniciativas sociales.

Durante diferentes etapas de su vida acompañó actividades relacionadas con víctimas de la violencia, memoria, reconciliación y paz.

Su trabajo no se limitó a los escenarios. También creó proyectos sociales dirigidos principalmente a niños y adolescentes y participó en iniciativas relacionadas con la protección de comunidades vulnerables.

Su compromiso con causas sociales terminó convirtiéndose en una parte inseparable de su identidad pública.

Más allá de la música

A finales de los años noventa, Piero tuvo además una breve incursión en la administración pública argentina como secretario de Cultura de la provincia de Buenos Aires.

Sin embargo, la música continuó siendo el eje principal de su trayectoria.

Después de alejarse temporalmente de los escenarios para concentrarse en proyectos sociales, regresó a la actividad artística durante los primeros años del siglo XXI y volvió a realizar presentaciones en diferentes países de América Latina.

Su repertorio siguió encontrando nuevas generaciones de oyentes.

Una despedida con Colombia presente

La muerte de Piero genera una particular resonancia en Colombia debido a la relación que el artista construyó con el país durante más de cinco décadas.

No fue únicamente un cantante que visitó Colombia para ofrecer conciertos. Vivió durante una etapa en Bogotá, obtuvo la nacionalidad y desarrolló proyectos relacionados con comunidades afectadas por la violencia.

Por eso, su muerte también representa la despedida de una figura que hizo parte de la historia cultural latinoamericana y que convirtió a Colombia en uno de los capítulos más importantes de su vida.

Un legado que permanece

Piero dejó una obra construida alrededor de la música, pero también de sus convicciones.

Sus canciones hablaron de padres, infancia, amor, paz, libertad, desigualdad y solidaridad. Algunas se convirtieron en clásicos familiares; otras quedaron asociadas a momentos políticos y sociales de América Latina.

A los 81 años, su voz se apagó en Buenos Aires, pero sus canciones permanecen en la memoria de varias generaciones.

Y en Colombia, donde encontró una segunda casa y una parte fundamental de su identidad, su legado seguirá sonando en quienes crecieron escuchando aquella voz que convirtió la música en una forma de hablar sobre la vida y sobre la sociedad.