El brote de ébola en RD Congo cumple cuatro meses y supera los 3.500 muertos
El Gobierno congoleño reporta 7.258 casos confirmados, mientras la OMS advierte que persisten nuevos focos de transmisión en varias regiones.

El brote de ébola de la República Democrática del Congo (RDC) cumplió este martes cuatro meses desde que se declaró oficialmente el pasado 15 de mayo en el este del país, y acumula ya más de 3.500 muertos, informó el Gobierno congoleño.
Las cifras oficiales al 13 de septiembre
En un comunicado, el Ministerio de Comunicación y Medios señaló que la epidemia ha causado, de momento, 3.510 fallecidos y 7.258 casos confirmados, según datos obtenidos hasta el 13 de septiembre. El número de pacientes que consiguió superar la enfermedad asciende a 1.726, mientras que 905 están en situación de "aislamiento/hospitalización". La tasa de letalidad global se sitúa en el 48,4%, y la tasa de rastreo de contactos alcanza el 78,6%.
El brote afecta a 62 zonas de salud repartidas en siete de las 26 provincias que tiene la RDC: Ituri (este), Tshopo (centro-norte), Bas-Uélé (norte), Haut-Uélé (noreste), Kivu del Norte (este), Kivu del Sur (este) y Ubangi del Sur (noroeste).
Una cepa sin tratamiento específico
El actual brote es causado por la cepa Bundibugyo del virus del ébola, para la cual no existen tratamientos específicos aprobados. Se trata de la variante responsable del brote de ébola de crecimiento más rápido registrado hasta la fecha, según ha señalado la comunidad científica internacional.
El segundo brote más mortífero de la historia
De acuerdo con las autoridades, este brote ya se considera el segundo más grave de la historia, solo por detrás de la epidemia que afectó a África occidental entre 2014 y 2016, la cual dejó alrededor de 11.000 muertos y 28.000 contagios. El actual episodio también superó al ocurrido en la misma región congoleña entre 2018 y 2020.
Tendencia descendente, según el Gobierno; "fuera de control", según la OMS
Las autoridades sanitarias congoleñas aseguraron este lunes que el punto álgido del brote pudo alcanzarse en la tercera semana de agosto, con "una tendencia descendente gradual en la curva de casos confirmados y fallecimientos". Sin embargo, el pasado día 8, la Organización Mundial de la Salud (OMS) había indicado que el brote sigue "fuera de control", y que "cada vez es más heterogéneo, con tendencias de mejoría en algunas zonas que coexisten con la transmisión continua, la redistribución geográfica y la aparición de nuevos focos de contagio".
Esta diferencia de lectura entre el Gobierno de la RDC y la OMS refleja la complejidad del brote: mientras las autoridades locales enfatizan la desaceleración general de la curva, el organismo internacional advierte sobre la persistencia de nuevos focos en distintas zonas, lo que dificulta declarar controlada la epidemia en su conjunto.
Un contexto de crisis humanitaria e inseguridad
Según ha explicado la propia Organización Mundial de la Salud, el brote se desarrolla en un contexto particularmente desafiante: una crisis humanitaria y una zona remota y densamente poblada, combinadas con problemas de inseguridad y altos movimientos de población y de comercio en la región. Ante este panorama, la OMS ha intensificado su apoyo a los gobiernos de la República Democrática del Congo y de Uganda —país donde también se confirmó el brote en mayo de 2026—, reforzando la vigilancia epidemiológica, el rastreo de contactos, la preparación clínica y la gestión de casos, la entrega de suministros médicos, la participación comunitaria y la preparación fronteriza entre ambos países.
Una carrera contra el tiempo por una vacuna
Actualmente no existe una vacuna aprobada específicamente contra la cepa Bundibugyo, aunque se adelantan esfuerzos para probar candidatos prometedores. El Grupo de Vacunas de la Universidad de Oxford puso en marcha meses atrás el primer ensayo clínico en humanos del mundo para una vacuna contra esta variante del virus, un estudio de fase I que evalúa la seguridad y la respuesta inmunitaria en 50 adultos sanos de entre 18 y 55 años, en la ciudad de Oxford.
Mientras se conocen los resultados de estas investigaciones, y sin tratamientos específicos disponibles, la principal herramienta de las autoridades sanitarias sigue siendo la contención mediante vigilancia epidemiológica, aislamiento de pacientes y rastreo de contactos, en un esfuerzo que las cifras oficiales muestran como parcialmente efectivo, pero todavía insuficiente para declarar controlado uno de los brotes de ébola más graves registrados en la historia reciente.





















