Ana Botín lidera la petición de once grandes bancos europeos a Bruselas para frenar las exigencias de capital
Las entidades reclaman simplificar la regulación, acelerar la unión bancaria y liberar recursos para financiar a empresas y hogares frente a Estados Unidos y China.

Once de los mayores bancos de Europa han enviado una carta conjunta a las principales autoridades comunitarias reclamando que se frenen de forma inmediata y temporal los aumentos de requisitos de capital, y que se acelere la simplificación de la normativa bancaria europea. La única rúbrica española de esta carta es la de Ana Patricia Botín, presidenta del Banco Santander y del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF).
Once firmantes de distintos países europeos
Firman junto a Botín los primeros ejecutivos de HSBC, UBS, Barclays, Standard Chartered, Deutsche Bank, ING, y tres grandes grupos franceses: BNP Paribas, Crédit Agricole y BPCE. La carta tiene cuatro destinatarios principales: Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo; Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea; Antonio Costa, presidente del Consejo Europeo; y Roberta Metsola, presidenta del Parlamento Europeo.
Una petición central: frenar los "colchones discrecionales" de capital
La petición central de los firmantes es clara: frenar de forma inmediata y temporal nuevos aumentos de requisitos de capital, tanto regulatorios como supervisores. En la práctica, los bancos quieren que una parte mayor del capital que generan pueda destinarse a financiar la economía, las empresas y las familias, en lugar de quedar retenida como colchón adicional de supervisión.
Botín señala que el actual marco regulatorio "no protege a Europa, sino que la frena", y que los "colchones discrecionales de supervisión", que se imponen sobre los requisitos de capital ya exigidos por el BCE, reducen la capacidad de financiación entre 2,7 y 4,1 billones de euros. Eso equivale, según sus propios cálculos, "a 100 millones de préstamos a pymes, 20 millones de hipotecas o la totalidad de la inversión necesaria para las transiciones verde, digital y de defensa de Europa en conjunto".
Simplificación normativa e integración bancaria
Los firmantes también reclaman que Bruselas presente a principios de 2027 un primer paquete normativo centrado en la simplificación regulatoria y la unión bancaria. Posteriormente, el Consejo y el Parlamento completarían las reformas durante la segunda mitad del año. "Debemos avanzar más y más rápido", resumen los firmantes en el documento.
El sector pide además eliminar las barreras locales que fragmentan el mercado europeo, reforzar la competitividad frente a otras regiones del mundo, y modificar la actual cultura de aversión al riesgo de los supervisores. Bruselas ya trabaja en un borrador que plantea reemplazar el Sistema Europeo de Garantía de Depósitos (EDIS) por una versión simplificada, reordenar los colchones de capital sin necesariamente rebajarlos, y frenar las interferencias nacionales en las fusiones bancarias transfronterizas.
El respaldo del BCE al calendario de reformas
La propia Ana Botín también ha apoyado las tesis del Banco Central Europeo, que exige a Bruselas un "calendario claro" para implantar el Sistema Europeo de Garantía de Depósitos, uno de los proyectos que lleva más de una década atascado dentro de la agenda de integración financiera europea.
El argumento de fondo: la competitividad frente a EE.UU. y China
El argumento económico central de los firmantes se apoya en las cuentas del expresidente del BCE, Mario Draghi, según las cuales hacen falta 1,2 billones de euros al año en inversión estratégica para que la Unión Europea no pierda terreno en productividad frente a Estados Unidos y China. Tres cuartas partes de ese esfuerzo, el 75%, pasarían necesariamente por el crédito bancario, lo que explica la insistencia del sector en ampliar su capacidad de financiación.
El sector financiero europeo no suele hablar con una sola voz, por lo que el hecho de que once banqueros de distintos países lo hagan ahora es interpretado como una señal de que se está jugando su competitividad frente a Washington y Pekín. La cuestión de fondo, según analistas del sector, no es si la Unión Europea simplificará su regulación, sino si lo hará con la suficiente rapidez para que la banca no termine desviando sus inversiones fuera del continente.
Un movimiento que sitúa a Santander en el centro de la ofensiva
Con esta carta, Santander y Ana Botín se colocan en el centro de la nueva ofensiva de la banca europea contra la regulación comunitaria, en un momento en que la Comisión Europea ya trabaja en una amplia reforma normativa que reconoce que el marco regulatorio actual se ha vuelto "demasiado enrevesado" y resta competitividad al sector financiero europeo. Según lo confirmado por la propia Unión Europea, la idea es plantear estos cambios en el primer trimestre de 2027.
Para los clientes de la banca, la pregunta que queda planteada es sencilla: si los bancos logran más margen regulatorio, la incógnita es si eso se traducirá en mejores condiciones, más crédito y menos costes para los usuarios, o únicamente en mayor rentabilidad para las propias entidades financieras. Hasta que se conozcan normas concretas, distintos analistas recomiendan revisar cuentas, comisiones y condiciones bancarias antes de aceptar nuevos productos vinculados a estos cambios regulatorios que se avecinan.





















