Édgar Chalhoub asume la presidencia de Finagro con retos para el crédito rural
El nuevo directivo reemplaza a Ricardo Morris Sarmiento y deberá fortalecer las garantías, los plazos de financiación y la inclusión de pequeños productores.

El Fondo para el Financiamiento del Sector Agropecuario (Finagro) tiene nuevo presidente. Su junta directiva designó a Édgar Chalhoub Succar para liderar la entidad pública que canaliza recursos de crédito, garantías e instrumentos financieros destinados a las actividades agropecuarias y rurales del país. El nombramiento se conoció el jueves 15 de octubre de 2026, en un momento en el que el acceso a financiación sigue siendo uno de los principales desafíos para los productores colombianos.
Chalhoub reemplaza a Ricardo Morris Sarmiento, quien ejercía la presidencia de manera encargada desde agosto. Con el cambio, Morris regresará a la vicepresidencia financiera de la institución, según la información publicada sobre la designación.
La llegada del nuevo directivo ocurre después de varios cambios en la presidencia de Finagro durante 2026. Esta sucesión plantea un desafío de continuidad institucional: mantener los programas en marcha, ejecutar las prioridades de financiación y asegurar que las decisiones administrativas se traduzcan en oportunidades concretas para quienes trabajan en el campo.
Más de $40 billones en créditos durante 2026
Las cifras más recientes de la entidad ofrecen una referencia sobre la dimensión de su operación. Entre enero y septiembre de 2026, Finagro reportó desembolsos superiores a los $40,2 billones en créditos de fomento agropecuario, canalizados a través de bancos y cooperativas. El monto representa un crecimiento real del 7 % frente al mismo periodo de 2025.
El resultado muestra una expansión de los recursos movilizados para financiar actividades del sector. Sin embargo, el volumen total de desembolsos no permite determinar por sí solo cuántos pequeños productores obtuvieron crédito, qué proporción llegó a las zonas rurales con mayores dificultades de acceso o qué tan adecuadas fueron las condiciones de financiación para cada actividad productiva.
Esa distinción es relevante porque los productores no enfrentan las mismas necesidades. Mientras algunos requieren capital para comprar insumos y sostener una cosecha, otros necesitan plazos más amplios para invertir en infraestructura, mecanización, riego o proyectos cuyo retorno se produce después de varios años.
Por ello, uno de los indicadores que permitirá evaluar la gestión de Chalhoub será la capacidad de la entidad para combinar el crecimiento de los desembolsos con una mayor inclusión financiera y condiciones acordes con la realidad productiva del campo.
Los retos: garantías, plazos y acceso
Entre las prioridades que se perfilan para la nueva administración están simplificar los procedimientos de acceso al crédito agropecuario, fortalecer el Fondo Agropecuario de Garantías (FAG) y ampliar las alternativas de financiación de largo plazo. También se plantea la necesidad de desarrollar instrumentos más flexibles, adaptados a los tiempos y riesgos de las distintas actividades rurales.
El Fondo Agropecuario de Garantías cumple una función importante dentro de este sistema: respaldar determinados créditos para facilitar el acceso de productores que no cuentan con suficientes garantías propias. Su fortalecimiento puede contribuir a reducir una de las barreras que encuentran algunos solicitantes, aunque su efecto dependerá de las condiciones de los programas, los intermediarios financieros y los requisitos aplicables.
La financiación de largo plazo representa otro desafío. Los cultivos permanentes, las inversiones en riego y la modernización de las unidades productivas no siempre generan ingresos suficientes para cubrir obligaciones en periodos cortos. Diseñar créditos que consideren esos ciclos puede ayudar a mejorar la planificación financiera y reducir la presión sobre los productores.
No obstante, la ampliación del crédito debe ir acompañada de una evaluación responsable del riesgo. Facilitar el acceso no significa promover endeudamiento sin capacidad de pago, sino ofrecer alternativas que correspondan a los ingresos esperados, la actividad económica y las condiciones de cada productor.
La experiencia agroexportadora de Chalhoub
El nuevo presidente cuenta con más de 20 años de trayectoria en el sector agroindustrial exportador. Se desempeñó durante más de una década como presidente ejecutivo de Banasan y, antes de su designación, ocupaba la dirección ejecutiva de South American Fruits.
Su experiencia en empresas vinculadas a la agroexportación le aporta conocimiento de las cadenas productivas y de los retos comerciales de la actividad agrícola. Sin embargo, dirigir una entidad pública de financiación implica responsabilidades diferentes a las de una compañía privada: además de la gestión administrativa y financiera, se requiere responder a objetivos de desarrollo rural, inclusión y uso adecuado de los instrumentos públicos.
La expectativa estará en cómo se traduce esa experiencia en decisiones que beneficien a productores de distintos tamaños y regiones, incluidos aquellos que tienen menos posibilidades de acceder a la banca comercial.
La prueba será el impacto en el campo
Finagro opera dentro del sistema de financiación agropecuaria y canaliza recursos a través de intermediarios financieros. Por eso, su capacidad de ampliar el acceso al crédito no depende únicamente de las decisiones de su presidencia, sino también de la coordinación con las entidades que colocan los préstamos, las condiciones de las líneas disponibles y las políticas públicas para el sector.
La gestión de Chalhoub tendrá que responder a una pregunta central: cómo convertir el crecimiento de los desembolsos en una financiación más accesible, oportuna y adecuada para las necesidades reales de los productores.
El balance de su administración no se medirá solamente por el dinero movilizado, sino también por el alcance de los instrumentos de garantía, la disponibilidad de plazos apropiados y la posibilidad de que más unidades productivas inviertan, mejoren su productividad y resistan periodos difíciles.
El nombramiento abre una nueva etapa para Finagro. El reto será dar continuidad a los programas de la entidad y demostrar que la financiación agropecuaria puede llegar de manera más efectiva a quienes sostienen buena parte de la producción alimentaria y la actividad económica rural del país.

