Francia dice que Occidente podría diversificar sus suministros de tierras raras y alejarse de China en cinco años
El enviado francés para minerales estratégicos afirma que los proyectos existentes podrían ofrecer alternativas relevantes, aunque el procesamiento y la fabricación de imanes siguen siendo grandes cuellos de botella.

Los países occidentales podrían alcanzar un nivel significativo de diversificación frente a China en el suministro de tierras raras y la producción de imanes permanentes especializados en un plazo de entre tres y cinco años, según el enviado francés para minerales estratégicos. Los gobiernos y los fabricantes buscan reducir su exposición a las interrupciones en las cadenas de suministro.
Benjamin Gallezot, delegado interministerial de Francia para el suministro de minerales y metales estratégicos, expuso esta perspectiva en declaraciones divulgadas por Reuters el 28 de octubre. Su evaluación sugiere que los gobiernos occidentales creen que las fuentes alternativas podrían adquirir relevancia comercial antes de lo que esperan algunos analistas de la industria, aunque persisten importantes obstáculos técnicos e industriales.
China ocupa una posición dominante en varios segmentos de la cadena de suministro de tierras raras, incluido el procesamiento de materiales y la fabricación de imanes permanentes especializados. Según Reuters, el país concentra hasta 90 % de la producción de algunos imanes especializados de tierras raras. Estos materiales se utilizan en vehículos eléctricos, maquinaria industrial, dispositivos electrónicos, equipos de energía renovable y sistemas de defensa.
La concentración de la producción se ha convertido en una preocupación estratégica para los gobiernos y las empresas que buscan asegurar el suministro de minerales críticos. Las restricciones a las exportaciones de imanes permanentes impuestas por Beijing el año pasado afectaron a industrias como la automotriz y expusieron los riesgos de depender de un único proveedor importante, informó Reuters.
Gallezot afirmó que se podrían desarrollar cadenas de suministro alternativas sin necesidad de abrir cientos de nuevas minas en todo el mundo. Sostuvo que el mercado tiene una escala limitada y que varios proyectos existentes podrían proporcionar una diversificación significativa si los gobiernos y las empresas aceleran su desarrollo.
Entre las iniciativas citadas en el informe están los proyectos de la empresa química belga Solvay y de la compañía francesa de tierras raras Carester. También avanzan proyectos en Australia, Estados Unidos, Japón, Brasil e India.
Sin embargo, desarrollar cadenas de suministro alternativas implica mucho más que extraer minerales que contienen tierras raras. Los productores también deben establecer plantas de procesamiento, cumplir especificaciones técnicas, gestionar los requisitos ambientales y crear una capacidad de fabricación confiable. En particular, la producción de imanes podría seguir siendo un cuello de botella incluso si se expanden los proyectos mineros y de refinación, dijo Gallezot.
Las tierras raras son un grupo de 17 elementos metálicos con propiedades magnéticas, ópticas y químicas especializadas. Aunque muchos productos terminados utilizan estos elementos en cantidades relativamente pequeñas, ciertos elementos y grados de imanes pueden ser difíciles de sustituir sin rediseñar los equipos o afectar su desempeño.
Por eso, el desafío de la cadena de suministro es tanto económico como tecnológico. Los nuevos proyectos necesitan inversiones de largo plazo y compradores confiables, mientras que los fabricantes requieren garantías de que los proveedores alternativos podrán ofrecer una calidad constante a precios competitivos. Construir esas relaciones puede tomar años, incluso después de que las minas y las plantas de procesamiento entren en operación.
El Grupo de los Siete países industrializados acordó en junio fortalecer la coordinación en materia de minerales críticos. Según Reuters, sus objetivos incluyen reducir para 2030 la dependencia de un solo proveedor ubicado fuera del G7 y de los países socios a menos de 60 % en el caso de las tierras raras y los imanes permanentes, con una meta de largo plazo de 50 %.
Para China, el impulso a la diversificación podría generar una mayor competencia en un sector que se ha convertido en una fuente importante de influencia industrial. Sin embargo, la aparición de proveedores alternativos no significaría necesariamente que los productores chinos pierdan su papel central. Se prevé que la demanda de tierras raras siga ligada a la manufactura, la electrificación, la infraestructura digital y las tecnologías de defensa, mientras que el ecosistema industrial existente en China le ofrece ventajas considerables.
La velocidad de la diversificación dependerá de que los proyectos pasen de los anuncios a la producción comercial y de que los compradores estén dispuestos a pagar por una cadena de suministro más resistente. Las alternativas de mayor costo pueden resultar atractivas para las empresas que buscan reducir el riesgo geopolítico, pero el precio, la calidad y la escala de producción seguirán influyendo en las decisiones de compra.
La estimación de Gallezot, de entre tres y cinco años, plantea un plazo relativamente ambicioso. Su cumplimiento dependerá de la inversión, la ejecución técnica y la coordinación entre gobiernos y fabricantes. Para la industria global, el asunto ya no es simplemente dónde se extraen las tierras raras, sino si toda la cadena —desde el procesamiento hasta los imanes terminados— puede operar de manera confiable fuera de China.

