Microsoft registra US$10.000 millones de OpenAI mientras Azure crece 48 %
Las acciones subieron mientras las de Alphabet cayeron; la directora financiera Amy Hood dijo que la demanda sigue superando la oferta y que el gasto de capital será de unos US$175.000 millones el próximo año fiscal.

Microsoft informó el miércoles a sus inversionistas que no logra construir capacidad en la nube con la suficiente rapidez para atender a los clientes que la solicitan y, por primera vez, puso una cifra al peso que tiene uno de ellos en esa demanda. El reporte trimestral reveló que los acuerdos comerciales con OpenAI generaron US$10.000 millones en ingresos durante los tres meses terminados el 30 de septiembre, casi el 11 % de los US$92.300 millones de ingresos totales de la compañía. Además, la empresa tenía pendientes de cobro otros US$7.200 millones de OpenAI.
Los resultados superaron las expectativas tanto en ingresos como en ganancias. Los ingresos aumentaron 19 % frente al mismo periodo del año anterior. Azure, la plataforma en la nube que alquila capacidad de cómputo a OpenAI y a otros clientes, creció 48 %, cerca de tres puntos porcentuales por encima de lo previsto por los analistas. La división más amplia de Microsoft Cloud, que incluye Office 365 y otros negocios de suscripción, aumentó 30 %, hasta US$63.900 millones. El flujo de caja libre fue de unos US$19.000 millones y la compañía dijo que espera mantener un saldo positivo durante el año fiscal. Las acciones subieron cerca de 3,5 % en las operaciones previas a la apertura del mercado el jueves.
"Seguimos teniendo una demanda que supera la oferta", dijo a los analistas Amy Hood, directora financiera de Microsoft. Es la misma frase que ha utilizado durante varios trimestres y la que el mercado quería escuchar. Microsoft proyectó un gasto de capital de unos US$175.000 millones para el año fiscal 2027, una cifra que habría resultado impensable hace dos años y que la compañía decidió no elevar durante la llamada con analistas. CNBC señaló que Google mostró esa misma noche una moderación similar. Los operadores de opciones habían anticipado un movimiento fuerte en cualquier dirección; finalmente, ocurrió en la dirección que Microsoft esperaba.
La revelación sobre OpenAI es el dato del trimestre que probablemente tendrá mayor vigencia. Microsoft ha invertido más de US$13.000 millones en la empresa de inteligencia artificial desde 2019 y mantiene una participación en ella bajo los términos de la reestructuración que OpenAI completó el año pasado. A cambio, Microsoft es su principal proveedor de servicios en la nube y participa en sus ingresos. Lo que muestra ahora el informe 10-Q es la dimensión de la segunda parte de esa relación: OpenAI no es solo un socio estratégico, sino también un cliente con una escala comparable a la de una compañía de la lista Fortune 100, que le paga a Microsoft a un ritmo anualizado de unos US$40.000 millones. Eso representa tanto un riesgo de concentración como un activo. Una empresa que, según reportes, está quemando efectivo al ritmo de OpenAI y que no habría cumplido sus propias metas de ingresos ahora es una partida suficientemente grande como para que su situación también sea un problema para Microsoft.

El contraste con Alphabet, que presentó sus resultados esa misma noche, fue el marco que eligió Wall Street. Ambas compañías alquilan capacidad de cómputo a los laboratorios de inteligencia artificial y tienen participaciones en ellos. El trimestre de Alphabet mostró el costo de esa apuesta: US$51.400 millones en gasto de capital, un segundo trimestre consecutivo con flujo de caja libre negativo, una reducción cercana a US$9.000 millones en el valor de sus participaciones en esos laboratorios y un resultado inferior al esperado en publicidad de búsquedas, que los inversionistas interpretaron como una señal de que la IA está afectando el negocio central. Sus acciones cayeron cerca de 10 %. El trimestre de Microsoft mostró el lado de los ingresos y sus acciones tomaron el camino contrario. Los futuros del Nasdaq 100 bajaron 1,2 % por el desempeño de ambas compañías, porque el mercado, que hasta entonces las trataba como parte de la misma apuesta, ahora tenía razones para verlas como apuestas opuestas.
La diferencia es, en parte, estructural. La exposición de Microsoft a la IA pasa por el software empresarial y los contratos de servicios en la nube, en los que los clientes pagan por adelantado la capacidad, así como por un socio cuyo producto, ChatGPT, dirige a los usuarios hacia los servidores de Microsoft en lugar de alejarlos de ellos. La de Alphabet pasa por un buscador dirigido al consumidor, cuyos ingresos dependen de clics que las respuestas generadas por IA reducen, y por participaciones valoradas según un mercado privado que cayó este trimestre. Ambas compañías están gastando aproximadamente al mismo ritmo en los mismos chips y en edificios del mismo tipo. Pero solo una de ellas está recibiendo el pago por esa inversión.
Microsoft no dijo cuánto tiempo se mantendrá la situación en la que la demanda supera la oferta ni qué ocurrirá con el crecimiento de Azure cuando entre en operación la capacidad que está construyendo y la comparación interanual se vuelva más exigente. La proyección de Hood para el trimestre actual será analizada en busca de señales al respecto. Por ahora, la compañía tiene las dos cosas que más desea un constructor de infraestructura para IA: un cliente lo suficientemente grande como para ocupar la capacidad que construye y una cotización bursátil que le permite seguir ampliándola.
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